Para que no me extrañen...

miércoles, junio 20, 2007

Manzanas podridas

Si alguien recuerda ésa metáfora cucha sobre las personas con las que no debíamos juntarnos y con las que sí, por ende; nunca imaginé el impacto de una sola persona y aún me pregunto cómo es que llega a afectar tan así a las personas a su alrededor.

El caso es cuando esa persona realmente no tiene ninguna finalidad de estar en la escuela e influye en el aprovechamiento de sus compañeros, el caso que me tocó aquí es un verdaderro bruto, no creo que los mecánicos sean así, y éste alumno desea ser mecánico al más puro estilo callejero, la escuela para el es un gasto de energía, y de plano me cansa a mí y fastidia a sus compañeros...

Si nos damos el lujo de ser unos imbéciles, habré perdido entonces la esperanza. Hoy por fin descubrí eso que me tenía enojado e inconforme, era esa actitud, era esa interrupción de mi materia, esa intransigencia de quererestar aferrado a una institución cuando no era su deseo, fastidiando con ello el proceso de todos los demás, el problema es que no lo identifiqué a tiempo... Quizá mis anginas sean lo que me querían decir: que me callara y observara. Tristemente tarde.

Hasta luego

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