Para que no me extrañen...

martes, julio 11, 2006

La triste historia del monstruo comegalletas

El monstruo comegalletas era alguien como tú o yo, tenía piel rosada, cabellos, manos, pies, panza chelera y demás cosas que tenemos los mortales (que se me hace que hasta la colita la tenía rosada).

Se cuenta que un mal día la novia que tenía lo mandó a chingar a su madre y se puso muy triste, entonces llegóa a su casa y se sió cuenta que sólo había galletas para comer, del atracón que se dió por la depre que le dió, se volvió compulsión. No comía nada más que galletas: con chispas de chocolate, con merengue, de relleno cremosito, hasta las de avena se echaba (gúacala).

Tanta era su compulsión que se acabó las galletas de su casa y salió a buscar en los basureros, encontró un tiradero industrial de una fábrica de fibras textiles, en el basurero había restos de peluche azul y grasa celulítica de chamorros de señora de la "alta" como desecho tóxico, así que se le pegó el peluche a la piel y el cuero cabelludo. Cuando se vio así, corrió por la calle y un trailero lo atropelló porque no se dio cuenta de él, le voló el cerebro pero con la grasita y el montón de galletas ni lo extrañó, así es como lo vemos hoy en día...

La comida no es cariño... ¿me entiendo?

Au revoir

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Nice colors. Keep up the good work. thnx!
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Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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